sábado, 14 de enero de 2012

Se inició campaña por la dignidad de los periodistas extranjeros residentes en Brasil

                  
Debe entenderse que nuestra lucha no es contra el sistema constitucional brasilero; nuestra lucha es para que Brasil enmiende un inciso, de una ley que desmerece su condición de país respetuoso de la libertad de prensa y los derechos humanos.
El día 9 de enero del 2012 Impressor Braziliense dio inicio a una campaña internacional por la reivindicación del derecho al trabajo, a la libertad de expresión y a la libertad de prensa de aquellos periodistas profesionales diplomados que residen en Brasil y que se encuentran impedidos de ejercer sus derechos constitucionales, de acuerdo a lo dispuesto en el inciso I del articulo IV del Decreto ley 972/69 que señala las disposiciones para el ejercicio de la profesión de periodista en Brasil.
América Latina está más unida que nunca, los países que la integran abrieron sus fronteras y hoy los latinoamericanos las cruzan libremente para hermanarse más y más; se acabaron los conflictos bélicos que nos mantenían desunidos, conflictos provocados por los países imperialistas para poder tenernos a su merced. Hoy esas potencias están impresionadas y alarmadas por el raudo crecimiento socioeconómico latinoamericano producto del trabajo y de su integración.
Por este motivo, no debemos permitir que residuos de una ley de los tiempos de la dictadura sea un obstáculo para el desarrollo de la libertad de prensa. Como es posible que se disponga que los periodistas extranjeros residentes en Brasil no pueden desarrollarse como tales. Debe entenderse que no son periodistas que están de paso por el país, tampoco son corresponsales de prensa que tienen un salario que les llega de su país de origen, no; son periodistas afincados en Brasil que formaron sus hogares, la mayoría con conyugues e hijos brasileros; entonces ¿como pueden ser desamparados por una ley que contradice a la Constitución Federal que señala que tanto los brasileños como los extranjeros residentes tienen los mismos derechos?
Impressor Braziliense es un medio de comunicación cuya principal finalidad es mostrar lo mejor de Brasil en idioma español a los latinoamericanos, mostramos lo mejor de su artesanía, sus escritores y artistas. Enseñamos la belleza de sus ciudades y todo lo que de alguna forma muestre las bondades de este hermoso país y por ese motivo no podemos permitir que un solo inciso de una ley que regula la prensa brasileña, impida que la libertad de prensa se desarrolle a plenitud.
Impressor Braziliense trabaja por estrechar los lazos de amistad y confraternidad entre los países integrantes de la Gran nación sudamericana, denunciando asimismo cualquier forma de racismo, xenofobia, o algún tipo de discriminación que impida la libertad de expresarse libremente. Es un deber ciudadano denunciar o alertar a las autoridades cuando se vulneran derechos constitucionales y eso es lo que venimos haciendo, ALERTANDO sobre un tema que vulnera su condición de país respetuoso de los derechos fundamentales de la persona.
Debemos recordar que las leyes sólo pueden prohibir las acciones que son perjudiciales a la sociedad, por eso nos preguntamos ¿de que forma pueden hacer daño los periodistas extranjeros residentes en Brasil? Por principios, los periodistas extranjeros se abstienen de participar en política interna limitándose únicamente a informar de los acontecimientos como cualquier otro periodista, además la mayoría de ellos están más abocados a temas culturales, deportivos, ecológicos, artísticos y turísticos, entre otras materias inicuas a cualquier sociedad, sometiéndose al dictamen de la justicia en caso de alguna infracción de la ley.
Además, resulta absurdo que en estos tiempos donde la modernidad tecnológica de las comunicaciones permite que una noticia se difunda en segundos por el mundo, exista en Brasil una ley que impida que periodistas extranjeros radicados en Brasil puedan ejercer su derecho al trabajo y a la libertad de prensa, como si de esta forma se pudiera detener lo que ellos informan. Hoy eso es imposible.
Agradecemos las muestras de solidaridad que nos llegan de todas partes del mundo, extrañados por este acontecimiento desconocido hasta el día 9 de enero del 2012 que iniciamos nuestra campaña por la dignidad del periodista extranjero radicado en Brasil, que esperamos sea por la salud de la libertad y la soberanía.

En Brasil todavía no existe una plena libertad de prensa

                     
<>
En cuanto periodistas brasileños trabajan libremente en otras partes del mundo, a los periodistas extranjeros que residen en Brasil se los amordaza negándoles ese derecho constitucional
                  
Se conoce como Libertad de prensa, a la existencia de garantías para que los ciudadanos puedan ejercer su derecho a organizarse para la edición de medios de comunicación, sin que sus contenidos sean controlados o censurados por ninguno de los poderes del Estado.
De acuerdo a esto y después de analizar lo estipulado en la Constitución Política brasileña, promulgada el 5 de octubre de 1988, podría afirmarse que en Brasil existe y se respeta la libertad de prensa, ya que precisamente en el capitulo II de esa Constitución; dedicado a los derechos y garantías fundamentales, se encuentra el artículo 5º que dispone se otorguen estas garantías, veamos:
Art. 5º Todos son iguales delante de la ley, sin distinción de cualquier naturaleza, garantizándose a los brasileiros y a los extranjeros residentes en el País la inviolabilidad del derecho a la vida, a la libertad, a la igualdad, a la seguridad y a la propiedad.
En ese mismo artículo se encuentran unos incisos que garantizan, la libre manifestación del pensamiento,  la libertad expresión, de comunicación y el libre ejercicio de cualquier trabajo, oficio o profesión. De tal manera que cuando uno lee estos conceptos piensa que Brasil es un paraíso de la libertad de prensa y expresión; sin embargo estos dictámenes no se cumplen por causa del Decreto ley 972/69 que señala las disposiciones para el ejercicio de la profesión de periodista en Brasil

Este Decreto ley nº 972, del 17 de octubre de 1969; dispone a través del inciso I del articulo 4to. La prueba de nacionalidad brasileña para poder ejercer la profesión periodística, lo cual es incompatible con la regla democrática existente en la constitución brasileña, pero que incomprensiblemente continúa vigente.
Es decir, el ejercicio del periodismo en Brasil, esta permitido únicamente a los periodistas brasileños natos; los periodistas profesionales extranjeros residentes en se país están impedidos de ejercer esa labor, salvo los corresponsales de prensa provenientes de medios extranjeros según manifiesta este Decreto ley 972/69, que atenta no solo contra el derecho universal de la libertad de expresión, sino también contra la propia constitución brasileña.
Actualmente los periodistas profesionales extranjeros, residentes en Brasil, diplomados y egresados de las universidades, pueden trabajar con toda libertad y gozando de todos los derechos laborales únicamente como recogedores de basura, como porteros, ayudantes de camioneros, o desempeñar cualquier otra labor, oficio o profesión, menos la de periodista
¿Xenofobia, discriminación, mordaza? Como podríamos llamar a esta problemática que en un país democrático como Brasil continúa latente no obstante el combate mundial e a estas formas de discriminación. ¿Cual es el temor que un periodista extranjero trabaje en Brasil?
Es comprensible que no se permita que un medio de comunicación este en manos de extranjeros, pero impedir mediante un Decreto ley que un periodista profesional diplomado en una universidad ejerza su profesión? inclusive teniendo la residencia brasileña y con un hogar constituido por su familia compuesta por brasileros (conyugue e hijos). Más triste es el caso de una joven de nacionalidad argentina que curso estudios de periodismo en una universidad brasileña, se graduó como periodista profesional pero que le impiden desempeñar su profesión por ser extranjera.
Debe entenderse que aquellos países que no respetan cabalmente la libertad de prensa o de expresión están atentando contra ese derecho fundamental de los seres humanos,  y mientras Brasil no corrija este impase será un país irrespetuoso a la libertad de prensa; lo que sería sorprendente pues estas medidas resultan obsoletas, ya que actualmente con los enormes avances de las comunicaciones, resulta hasta cierto punto incongruente poner murallas a los periodistas y la difusión de las noticias que se propagan por todos los espacios del mundo, segundo a segundo, mediante los diferentes canales o medios de comunicación sin que nadie pueda impedirlo.
Hasta hace pocos años existió en Brasil una ley de prensa (ley Nº 5252/57) que promulgaba estas discriminaciones al ejercicio de los derechos fundamentales de la persona humana, pero que el día 30 de abril del año 2009 fue declarada incompatible con el orden constitucional, de acuerdo al elevado criterio de los ministros integrantes del Supremo Tribunal Federal de Brasil (STF) quienes declararon por mayoría, que la mencionada ley de Prensa era incompatible con el orden constitucional (Constitución federal de 1988) por lo que no permitieron que permanezca en el ordenamiento jurídico brasileño”. Algo similar debería ocurrir con ese inciso I del articulo 4to de la ley 972/69.
Los países latinoamericanos vienen trabajando para crear una sociedad justa e igualitaria con legislaciones que prohíben las discriminaciones en los ejercicios de los derechos por motivos basados en la raza, color, nacionalidad o origen étnico. La igualdad significa que ninguna persona es mas importante que otra, cualquiera sea su país o su condición social y Brasil no puede estar exento a ello.
Como muestra tenemos al periodista peruano Gustavo Gorriti que fue director adjunto del diario la prensa de Panamá, el uruguayo Emilio Laferranderie (el veco) periodista deportivo que trabajó muchos años en dos de los principales medios de comunicación del Perú “Diario El Comercio” y “Radio Programas del Perú” donde también labora el destacado periodista chileno Miguel Humberto Aguirre; en Perú trabajó también la periodista boliviana Roxana Canedo y en Ecuador se encuentra la periodista peruana María Teresa Brasschi, asimismo tenemos a la periodista brasileña Fabiana Frayssinet reportera de CNN y de Inter Press Service, entre muchos otros cuya impecable labor periodística solo contribuye con el enriquecimiento de esa profesión.
Esperamos que prontamente los legisladores brasileños analicen este pequeño pero grande impase, para poder decir con firmeza que Brasil no lidera América latina unicamente en el factor económico.
Las voces del mundo, los gritos de libertad y la exigencia de la verdad, no tienen nacionalidad, todos los periodistas y sin excepción, tenemos el derecho y la libertad de decir lo que pensamos y a manifestar nuestras inquietudes sin que nadie nos lo impida; estemos donde estemos.