jueves, 1 de junio de 2017

Conozca el nuevo "idioma deportivo" de los peruanos



El periodista Roberto Revoredo Castro, comenta la nueva forma de comunicarse de los peruanos. Una singular y graciosa manera de decir "mucho más" utilizando pocas palabras, recurriendo a terminos deportivos... Muy ineteresante.

domingo, 16 de octubre de 2016

Los poemas, la “Feijoda y el Mocotó” en el antiguo Bar Naval de Porto Alegre

La foto que inicia este artículo, es realmente de colección… Fue tomada en el antiguo y querido Bar Naval que estaba ubicado dentro del Mercado Publico de la ciudad de Porto Alegre, uno de los lugares más emblemáticos y parte de la historia de esa prospera ciudad brasileña. El Bar Naval fue un lugar que los años le dieron la categoría de punto de reunión de renombrados periodistas, políticos, intelectuales, cantores, compositores y poetas, entre otros bohemios y turistas que lo visitaban porque les habían comentado que ahí podían sentir el latido del corazón de la ciudad. Era común ver artistas como, Tulio Piva, Elis Regina, Lupcinio Rodríguez y hasta Carlos Gardel.
El Bar Naval fue adquirido por Don João Fernández da Costa, un emprendedor portugués que compró a otro portugués  las tiendas numeradas con el 91 y 03 del Mercado Público de Porto Alegre, principal centro de abastos, hoy convertido además en uno de los principales puntos turísticos de la ciudad. Don João jamás pensó que su establecimiento, con el tiempo, sería condecorado por el municipio así como por otras entidades publicas y privadas, además de mencionado en artículos de revistas y periódicos por su calidad y trayectoria y por su centenaria antigüedad.
En la foto se me puede ver junto a su administrador, el emblemático poeta Don Paulo Naval, quien entrelazó su vida a la del bar desde el día que empezó a trabajar como mozo en 1957, y no obstante el paso de los años don Paulo continuó atendiendo y sirviendo con el mismo entusiasmo de antes los “chops” bien helados, o sus solicitados “bolinhos de bacalao”. Don Paulo solía decir: Aquí es el único lugar donde usted saboreará una “Terrible feijoada” (frejolada) o un “Violento Mocotó” (Deliciosa sopa brasileña). En otras oportunidades manifestaba sonriendo: Eso sí; si usted sufre del corazón es mejor que ni se acerque por este lugar porque estos platos son terribles y violentos.
Cuando me tocaba recibir algún amigo, o a un turista que llegaba en nombre de otro amigo, solía llevarlo -dentro del clásico paseopor el centro de la ciudad- a visitar el Bar Naval y quedaban encantados; no se cansaban de sacar fotos al peculiar estilo del establecimiento ya que era un bar como suelen reflejarse en las tradicionales y antiguas películas brasileñas, con sus vetustas mesas y sillas, con su mostrador de gruesa madera soportando una antigua caja registradora y sus andamios llenos de variadas bebidas y licores, muy al estilo portugués, por momentos quizá algo desordenado, pero con una extraña e indescriptible energía que nos hacía sentir muy bien. Más, lo que completaba el encanto de la visita, era además de la gentil atención recibida, los bellos y singulares poemas que don Paublo Naval dedicaba a sus clientes y amigos.
Hace unos años (seguramente un nuevo dueño) decidió “Modernizar” al Bar Naval, y que hoy, si bien está muy bonito y moderno, ha perdido su identidad, Ya no están más las antiquísimas fotos que reflejaban las calles antiguas de la ciudad, con sus desaparecidos cinemas, clubes, boîtes y los tradicionales “bondes” o tranvías que surcaban por sus principales avenidas, o las de las más distinguidas personalidades que solían visitarla; desaparecieron los cuadros con las reflexiones o poemas escritos a mano que colgaban de sus paredes firmadas por alguno que daba cuenta que “estuvo ahí” Desaparecieron también las viejas mesas donde quizá el famoso compositor Lupcinio Rodríguez empezó a escribir su laureado bolero “Venganza”, o donde algunos sindicalistas bosquejaban su pliego de reclamos. Sin embargo –tengo entendido- que la atención es muy esmerada y su culinaria es tan buena como antes… Debe ser.
Hoy cuando visito el emblemático Mercado Publico de Porto Alegre, trato de no pasar cerca del nuevo Bar Naval, no porque no me agrade, sino porque no quiero que se me borre de la mente la imagen de un lugar y de un amigo que me acogíó con alegría, con unos hermosos poemas, con una “terrible frejolada” o quizá con un “violento “Mocotó”.

El médico brasileño Carlos Chagas y su valioso aporte a la medicina tropical



Carlos Chagas nació el 9 de julio de 1979 en la ciudad de Oliveira, un municipio perteneciente al Estado de Minas Gerais. Fue un medico y científico brasileño, que, en 1909 cuanto trabajaba en el Instituto Oswaldo Cruz de Río de Janeiro, descubrió el virus causante de la enfermedad o el mal de Chagas,
Después de cursar sus estudios secundarios en Itu, São Paulo, y São João del Rei, se alistó en la Escuela de Ingeniería Minera de Ouro Preto, pero se cambió a la Escuela de Medicina de Río de Janeiro en 1897, influido por su tío, quien era médico y dueño de un hospital en esa ciudad. Chagas se graduó en 1902 y obtuvo su doctorado al año siguiente con una tesis sobre lahematología de la malaria, trabajando en el nuevo instituto de investigaciones médicas creado por el notable médico y, más tarde, amigo y colega, Oswaldo Cruz(1872-1917).
En 1907 fue designado como jefe de la Comisión de Estudios sobre la profilaxis de la malaria en Minas Gerais, y dos años después descubrió el protozoario flagelado Tripanosoma Cruzi, causante de la tripanosomiasis brasileña o enfermedad de Chagas.
en 1910 Ingresó en la Academia Nacional de Medicina y a partir de 1918 llevó a cabo la campaña contra la epidemia de la gripe española que devastó Río de Janeiro. Al año siguiente fue nombrado director de la Sanidad Pública. Recibió numerosos títulos, condecoraciones y premios, entre los que destaca el Premio Shaudim (1912), concedido por Alemania en reconocimiento a sus estudios originales sobre protozoología.
En 1917 Chagas fue designado Director del Instituto Oswaldo Cruz y desde en 1920 hasta 1924 fue Director del departamento de Salud de Brasil, donde organizó servicios y campañas especiales de cuidado de la salud y prevención para la epidemia de “Gripe Española”, “enfermedades de Transmisión sexual”, “lepra” “tuberculosis” y otras enfermedades endémicas rurales.
El descubrimiento de Chagas fue reconocido nacional e internacionalmente como uno de los logros más importantes de la parasitología por lo que fue nominado dos veces al Premio Nobel de medicina en los años 1913 y 1021, pero nunca recibió el premio.
Carlos Chagas con tan solo 55 años, murió el 8 de noviembre de 1934 en Río de Janeiro de un infarto al miocardio, dejando grandes aportes cientificos para la humanidad.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Qual a influência da mídia na sociedade?



                            www.youtube.com/watch?v=aygSonGUTzU&feature=youtu.be

O jornalista e professor universitário peruano Roberto Revoredo Castro esteve no Conexão RS analisando o papel da mídia nas esferas política, econômica e social do Brasil. Castro é autor do livro "Influencia del Periodismo del Ejército Libertador en la Independencia del Perú", obra que analisa o papel da mídia no despertar patriótico do Exército Libertador peruano.

viernes, 15 de enero de 2016

Influencia del periodismo del Ejército Libertador en la independencia del Perú


Roberto Revoredo Castro, autor del libro "Influencia del Periodismo del Ejército Libertador en la Independencia del Perú", cuenta sobre cómo se generó la primera edición.

El libro ya fue presentado en Brasil, Perú y en la república Argentina; actualmente Roberto Revoredo Castro, como conferencista internacional especializado en temas de Comunicación Social, es invitado con frecuencia  a Congresos relacionados con la Comunicación, así como a Universidades, instituciones educativas publicas y privadas de diferentes partes de sudamerica, para que exponga con mayores detalles este interesante e inédito tema de gran interés para los estudiantes de las escuelas publicas y privadas, universitarios y público en general.


E-mail: robertorevoredocastro@hotmail.com  

El poeta mexicano Amado Nervo uno de los más importantes vates de América.



Juan Crisóstomo Ruiz de Nervo, conocido como Amado Nervo, nace en Tepic, Nayarit (México), el 27 de agosto de 1870. Su vida estuvo signada por la tragedia. Su padre muere en 1879, posteriormente se suicida su hermano Luis, y también desaparece Ana Cecilia, su gran amor, en 1912.
Los mejores datos sobre los orígenes y formación cultural de Amado Nervo, se encuentran en dos de sus breves autobiografías escritas en España. Dice en una de ellas: "Nací en Tepic, pequeña ciudad de la costa del Pacífico, el 27 de agosto de 1870. Mi apellido es Ruiz de Nervo; mi padre lo modíficó, encogiéndolo. Se llamaba Amado y me dio su nombre. Resulté, pues, Amado Nervo, y, esto que parecía seudónimo -así lo creyeron muchos en América-, y que en todo caso era raro, me valió quizá no poco para mi fortuna literaria. ¡Quién sabe cuál habría sido mi suerte con el Ruiz de  Nervo ancestral, o si me hubiera llamado Pérez y Pérez".
Minado por sus males, tuvo fuerzas, sin embargo, para amar una vez más; en Buenos Aires encontró -dice Alfonso Méndez Plancarte- "su último amor humano, todo cándida limpidez y hecho por partes iguales de admiración, piedad y ternura". Murió en Montevideo el 24 de mayo de 1919. Su retorno a la patria y sus funerales constituyeron una verdadera apoteosis. Yacen sus restos en la Rotonda de los Hombres Ilustres. 
                                                                        A Kempis
                                                       Ha muchos años que busco el yermo,
Ha muchos años que vivo triste,
Ha muchos años que estoy enfermo,
¡Y es por el libro que tú escribiste!
                                                        ¡Oh Kempis, antes de leerte amaba
La luz, las vegas, el mar océano;
Mas tú dijiste que todo acaba,
Que todo muere, que todo es vano!
                                                          Antes, llevado de mis antojos,
Besé los labios que al beso invitan,
Las rubias trenzas, los grandes ojos,
¡Sin acordarme que se marchitan!
                                                       Mas como afirman doctores graves,
Que tú, maestro, citas y nombras,
Que el hombre pasa como las naves,
Como las nubes, como las sombras,
                                                             Huyo de todo terreno lazo,
Ningún cariño mi mente alegra,
Y con tu libro bajo del brazo
Voy recorriendo la noche negra.
                                                       ¡Oh Kempis, Kempis, asceta yermo,
Pálido asceta, qué mal me hiciste!
¡Ha muchos años que estoy enfermo,
Y es por el libro que tú escribiste!

          Cómo callan los muertos
                                                               ¡Qué despiadados son
En su callar los muertos!

Con razón
Todo mutismo trágico y glacial,
Todo silencio sin apelación
Se llaman: un silencio sepulcral.


  Dormir
                                                   ¡Yo lo que tengo, amigo, es un profundo
Deseo de dormir!... ¿Sabes?: el sueño
Es un estado de divinidad.
El que duerme es un dios... Yo lo que tengo,
Amigo, es gran deseo de dormir.

El sueño es en la vida el solo mundo
Nuestro, pues la vigilia nos sumerge
En la ilusión común, en el océano
De la llamada "Realidad". Despiertos
Vemos todos lo mismo:
Vemos la tierra, el agua, el aire, el fuego,
Las criaturas efímeras... Dormidos
Cada uno está en su mundo,
En su exclusivo mundo:
Hermético, cerrado a ajenos ojos,
A ajenas almas; cada mente hila
Su propio ensueño (o su verdad: ¡quién sabe!)

Ni el ser más adorado
Puede entrar con nosotros por la puerta
De nuestro sueño. Ni la esposa misma
Que comparte tu lecho
Y te oye dialogar con los fantasmas
Que surcan por tu espíritu
Mientras duermes, podría,
Aun cuando lo ansiara,
Traspasar los umbrales de ese mundo,
De tu mundo mirífico de sombras.
¡Oh, bienaventurados los que duermen!
Para ellos se extingue cada noche,
Con todo su dolor el universo
Que diariamente crea nuestro espíritu.
Al apagar su luz se apaga el cosmos.

El castigo mayor es la vigilia:
El insomnio es destierro
Del mejor paraíso...

Nadie, ni el más feliz, restar querría
Horas al sueño para ser dichoso.
Ni la mujer amada
Vale lo que un dormir manso y sereno
En los brazos de Aquel que nos sugiere
Santas inspiraciones...
"El día es de los hombres; mas la noche,
De los dioses", decían los antiguos.

No turbes, pues, mi paz con tus discursos,
Amigo: mucho sabes;
Pero mi sueño sabe más... ¡Aléjate!
No quiero gloria ni heredad ninguna:
Yo lo que tengo, amigo, es un profundo

No obstante la afirmación, en su vida se entretejieron armoniosamente los sucesos dignos de mención, ya adversos, ya venturosos. Escribió muchos libros; fue combatido, pero a la vez amado y ensalzado; fue afortunado capitán en las filas del movimiento literario más importante que ha tenido América. Por el camino de la sinceridad, de la sencillez y del trabajo silencioso, llegó a situaciones brillantes. Justo es lo que dijo en su momento de plenitud:

        Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!