miércoles, 19 de julio de 2017

El olvidado genocidio alemán contra la población de Namibia y Nama

En septiembre de 2011 Alemania devolvía a Namibia una veintena de cráneos que el país reclamaba desde 2008. Los cráneos, cuatro de mujeres y el resto de varones, fueron expuestos frente al altar de la iglesia de San Mateo de Berlín y entregados en una ceremonia a varios líderes tribales de las comunidades herero y nama. Entre oraciones y cánticos se agradeció el gesto, aunque no era suficiente para compensar uno de los episodios más brutales del pasado colonial alemán. Miles de cráneos llegaron a Alemania entre 1909 y 1914 procedentes de sus colonias para ser estudiados con el fin de confirmar la superioridad de la raza blanca, un análisis que obsesionaba a la Alemania del káiser Guillermo II. Los resultados nunca fueron revelados, y los alemanes alegaron que los documentos se habían perdido durante la Segunda Guerra Mundial.
"Supimos que los restos no sólo estaban en las universidades, sino que había alemanes que los tenían en sus casas como trofeos o souvenirs", cuenta a Crónica Esther Muinjangue, profesora en la Universidad de Windhoek y líder de la Fundación Herero Genocide. Muchos alemanes le habían confesado que no sabían de dónde procedían esos restos conservados durante años en
sus familias. Tampoco podían saber que sus antepasados obligaron a las mujeres a limpiar los cráneos antes de enviarlos a Berlín. "Podían ser de cualquier persona que ellas conocían, incluso de sus maridos. Fue horrible lo que les obligaron a hacer. Y lo que hicieron aquí lo hicieron después con los judíos", señala Muinjangue.
Nos reunimos en una cafetería en Windhoek, capital de Namibia, donde el halo germano persiste y que hoy es el principal destinatario de la ayuda humanitaria alemana. Alemania perdió Namibia y el resto de sus colonias al finalizar la Primera Guerra Mundial. Desde 1915 fue administrada por los británicos a través de Sudáfrica, adquiriendo el sistema del apartheid en 1923, hasta que en 1990 alcanzó su independencia. Namibia, que no es un país de sonrisas, es un ejemplo más de que hay masacres olvidadas en la historia, imposibles de olvidar.
Las matanzas de las tribus herero y nama fueron olvidadas por la historia, pero grabadas a fuego por sus descendientes. Entre 1904 y 1908, soldados alemanes acabaron con el 85% de los herero (en cuatro años pasaron de unos 90.000 a 15.000) y el 50% de los nama (de 20.000 a 10.000) en lo que los historiadores consideran el primer genocidio del siglo XX. Su delito: estar asentados en el lugar incorrecto. A Alemania, la Conferencia de Berlín, que en 1884 repartió África, le otorgó Namibia, Togo, Camerún y algunos territorios de la actual Tanzania. Los alemanes, asentados en las colonias portuarias de Walvis Bay y Swakopmund, comenzaron sus incursiones al centro y al sur buscando tierras cultivables y yacimientos de minerales.
Namibia posee uno de los desiertos más extensos del planeta, con lo que las partes fértiles se localizaban en las zonas centrales y del sur, donde se encontraban los herero y los nama. Los colonos comenzaron a ocupar las tierras con el consecuente rechazo de las tribus locales, que en 1903 se rebelaron y mataron a 200 alemanes. La respuesta de Berlín fue un ataque desmesurado. En 1904 el káiser Guillermo II envió 14.000 soldados comandados por el general Lothar von Trotha, quien llegó a decir de los herero: "Creo que esta nación debería ser aniquilada como tal. Sólo tras esta limpieza puede emerger algo nuevo". Y así ocurrió.
Las órdenes fueron disparar hasta su exterminación si no se rendían, y los que huyeron no tuvieron mejor destino y encontraron la muerte en los desiertos Namib y Kalahari. Se dice que los soldados envenenaron los pozos de agua para garantizar que nadie regresaba con vida. Los que optaron por rendirse no gozaron de mejor suerte y fueron confinados en campos de concentración, donde sufrieron abusos y malos tratos.
Para Muinjangue, el origen del Holocausto nazi se encuentra en Namibia. Concretamente, en el
campo de concentración de Swakopmund, que creó el concepto Konzentrationslager (campo de concentración), bajo el mandato del gobernador de Namibia Heinrich Göring, padre de Hermann Göring, que posteriormente sería el segundo de Adolf Hitler.
"La definición de genocidio implica que ha habido un pensamiento previo de acabar con un grupo en particular, por cuestiones étnicas, políticas o religiosas. Es lo que pasó en Namibia", relata a Crónica el profesor Ngondi Kamatuka, presidente interino de la Asociación Ovaherero contra el Genocidio en Estados Unidos. Kamatuka creció como refugiado en Zambia y hace cuatro décadas se trasladó a Kansas, desde donde aboga por hacer justicia con sus antepasados. "Yo tengo sangre alemana", dice mostrando una foto de una mujer de piel mestiza. "Mi bisabuela materna fue violada y también mi bisabuela paterna", expone. Es uno de los cientos de exiliados criados fuera de Namibia.
Con el centenario de la masacre, aumentó la presión hacia Alemania para reconocer la barbarie. En 2006 comenzaron las conversaciones entre los gobiernos alemán y namibio para acordar una compensación justa. Pero hasta ahora nada ha sido concretado. Alemania no ha reconocido oficialmente que se trata de un genocidio y los representantes de los herero y los nama se sienten marginados de la negociación. Eso les motivó a presentar una demanda en un tribunal de Nueva York con la base de que se cometieron crímenes contra la humanidad, por lo que deberían tener ese tratamiento y esa compensación. Alemania contesta que ya ofrece mucha ayuda económica a Namibia. Para evitar que pueda producirse una demanda masiva en todas las ex colonias, Muinjangue señala que "están abiertos a otras opciones", como programas de estudio en Alemania. "A principios del año pasado Alemania pidió a Turquía que reconociera el genocidio de Armenia, pero no quiere usar el término genocidio con lo que ocurrió en Namibia. Aquí se ve el doble estándar", critica Kamatuka. 


jueves, 1 de junio de 2017

Conozca el nuevo "idioma deportivo" de los peruanos



El periodista Roberto Revoredo Castro, comenta la nueva forma de comunicarse de los peruanos. Una singular y graciosa manera de decir "mucho más" utilizando pocas palabras, recurriendo a terminos deportivos... Muy ineteresante.

domingo, 16 de octubre de 2016

Los poemas, la “Feijoda y el Mocotó” en el antiguo Bar Naval de Porto Alegre

La foto que inicia este artículo, es realmente de colección… Fue tomada en el antiguo y querido Bar Naval que estaba ubicado dentro del Mercado Publico de la ciudad de Porto Alegre, uno de los lugares más emblemáticos y parte de la historia de esa prospera ciudad brasileña. El Bar Naval fue un lugar que los años le dieron la categoría de punto de reunión de renombrados periodistas, políticos, intelectuales, cantores, compositores y poetas, entre otros bohemios y turistas que lo visitaban porque les habían comentado que ahí podían sentir el latido del corazón de la ciudad. Era común ver artistas como, Tulio Piva, Elis Regina, Lupcinio Rodríguez y hasta Carlos Gardel.
El Bar Naval fue adquirido por Don João Fernández da Costa, un emprendedor portugués que compró a otro portugués  las tiendas numeradas con el 91 y 03 del Mercado Público de Porto Alegre, principal centro de abastos, hoy convertido además en uno de los principales puntos turísticos de la ciudad. Don João jamás pensó que su establecimiento, con el tiempo, sería condecorado por el municipio así como por otras entidades publicas y privadas, además de mencionado en artículos de revistas y periódicos por su calidad y trayectoria y por su centenaria antigüedad.
En la foto se me puede ver junto a su administrador, el emblemático poeta Don Paulo Naval, quien entrelazó su vida a la del bar desde el día que empezó a trabajar como mozo en 1957, y no obstante el paso de los años don Paulo continuó atendiendo y sirviendo con el mismo entusiasmo de antes los “chops” bien helados, o sus solicitados “bolinhos de bacalao”. Don Paulo solía decir: Aquí es el único lugar donde usted saboreará una “Terrible feijoada” (frejolada) o un “Violento Mocotó” (Deliciosa sopa brasileña). En otras oportunidades manifestaba sonriendo: Eso sí; si usted sufre del corazón es mejor que ni se acerque por este lugar porque estos platos son terribles y violentos.
Cuando me tocaba recibir algún amigo, o a un turista que llegaba en nombre de otro amigo, solía llevarlo -dentro del clásico paseopor el centro de la ciudad- a visitar el Bar Naval y quedaban encantados; no se cansaban de sacar fotos al peculiar estilo del establecimiento ya que era un bar como suelen reflejarse en las tradicionales y antiguas películas brasileñas, con sus vetustas mesas y sillas, con su mostrador de gruesa madera soportando una antigua caja registradora y sus andamios llenos de variadas bebidas y licores, muy al estilo portugués, por momentos quizá algo desordenado, pero con una extraña e indescriptible energía que nos hacía sentir muy bien. Más, lo que completaba el encanto de la visita, era además de la gentil atención recibida, los bellos y singulares poemas que don Paublo Naval dedicaba a sus clientes y amigos.
Hace unos años (seguramente un nuevo dueño) decidió “Modernizar” al Bar Naval, y que hoy, si bien está muy bonito y moderno, ha perdido su identidad, Ya no están más las antiquísimas fotos que reflejaban las calles antiguas de la ciudad, con sus desaparecidos cinemas, clubes, boîtes y los tradicionales “bondes” o tranvías que surcaban por sus principales avenidas, o las de las más distinguidas personalidades que solían visitarla; desaparecieron los cuadros con las reflexiones o poemas escritos a mano que colgaban de sus paredes firmadas por alguno que daba cuenta que “estuvo ahí” Desaparecieron también las viejas mesas donde quizá el famoso compositor Lupcinio Rodríguez empezó a escribir su laureado bolero “Venganza”, o donde algunos sindicalistas bosquejaban su pliego de reclamos. Sin embargo –tengo entendido- que la atención es muy esmerada y su culinaria es tan buena como antes… Debe ser.
Hoy cuando visito el emblemático Mercado Publico de Porto Alegre, trato de no pasar cerca del nuevo Bar Naval, no porque no me agrade, sino porque no quiero que se me borre de la mente la imagen de un lugar y de un amigo que me acogíó con alegría, con unos hermosos poemas, con una “terrible frejolada” o quizá con un “violento “Mocotó”.

El médico brasileño Carlos Chagas y su valioso aporte a la medicina tropical



Carlos Chagas nació el 9 de julio de 1979 en la ciudad de Oliveira, un municipio perteneciente al Estado de Minas Gerais. Fue un medico y científico brasileño, que, en 1909 cuanto trabajaba en el Instituto Oswaldo Cruz de Río de Janeiro, descubrió el virus causante de la enfermedad o el mal de Chagas,
Después de cursar sus estudios secundarios en Itu, São Paulo, y São João del Rei, se alistó en la Escuela de Ingeniería Minera de Ouro Preto, pero se cambió a la Escuela de Medicina de Río de Janeiro en 1897, influido por su tío, quien era médico y dueño de un hospital en esa ciudad. Chagas se graduó en 1902 y obtuvo su doctorado al año siguiente con una tesis sobre lahematología de la malaria, trabajando en el nuevo instituto de investigaciones médicas creado por el notable médico y, más tarde, amigo y colega, Oswaldo Cruz(1872-1917).
En 1907 fue designado como jefe de la Comisión de Estudios sobre la profilaxis de la malaria en Minas Gerais, y dos años después descubrió el protozoario flagelado Tripanosoma Cruzi, causante de la tripanosomiasis brasileña o enfermedad de Chagas.
en 1910 Ingresó en la Academia Nacional de Medicina y a partir de 1918 llevó a cabo la campaña contra la epidemia de la gripe española que devastó Río de Janeiro. Al año siguiente fue nombrado director de la Sanidad Pública. Recibió numerosos títulos, condecoraciones y premios, entre los que destaca el Premio Shaudim (1912), concedido por Alemania en reconocimiento a sus estudios originales sobre protozoología.
En 1917 Chagas fue designado Director del Instituto Oswaldo Cruz y desde en 1920 hasta 1924 fue Director del departamento de Salud de Brasil, donde organizó servicios y campañas especiales de cuidado de la salud y prevención para la epidemia de “Gripe Española”, “enfermedades de Transmisión sexual”, “lepra” “tuberculosis” y otras enfermedades endémicas rurales.
El descubrimiento de Chagas fue reconocido nacional e internacionalmente como uno de los logros más importantes de la parasitología por lo que fue nominado dos veces al Premio Nobel de medicina en los años 1913 y 1021, pero nunca recibió el premio.
Carlos Chagas con tan solo 55 años, murió el 8 de noviembre de 1934 en Río de Janeiro de un infarto al miocardio, dejando grandes aportes cientificos para la humanidad.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Qual a influência da mídia na sociedade?



                            www.youtube.com/watch?v=aygSonGUTzU&feature=youtu.be

O jornalista e professor universitário peruano Roberto Revoredo Castro esteve no Conexão RS analisando o papel da mídia nas esferas política, econômica e social do Brasil. Castro é autor do livro "Influencia del Periodismo del Ejército Libertador en la Independencia del Perú", obra que analisa o papel da mídia no despertar patriótico do Exército Libertador peruano.

viernes, 15 de enero de 2016

Influencia del periodismo del Ejército Libertador en la independencia del Perú


Roberto Revoredo Castro, autor del libro "Influencia del Periodismo del Ejército Libertador en la Independencia del Perú", cuenta sobre cómo se generó la primera edición.

El libro ya fue presentado en Brasil, Perú y en la república Argentina; actualmente Roberto Revoredo Castro, como conferencista internacional especializado en temas de Comunicación Social, es invitado con frecuencia  a Congresos relacionados con la Comunicación, así como a Universidades, instituciones educativas publicas y privadas de diferentes partes de sudamerica, para que exponga con mayores detalles este interesante e inédito tema de gran interés para los estudiantes de las escuelas publicas y privadas, universitarios y público en general.


E-mail: robertorevoredocastro@hotmail.com